Escucho una noticia: La policia monta un dispositivo para descubrir a la persona o personas que se dedican a tirar adoquines a la M-30 a la altura de la Avd. de Portugal. Parece ser que lleva ya tiempo haciendolo, pero hasta hace unos quince dias que ocasiono varios accidentes, no habia ocurrido nada.

Pues bien, ahora que ya esta avisado el individuo o individuos de que la policia ha montado un dispositivo, que no los haga esperar mucho, que ya viene el frio y no es cuestion que cojan un resfriado por su culpa. A ver si ahora que ya lo ha oido por la radio no va a aparecer y jode el dispositivo que con tanto primor ha montado estos garantes de nuestra seguridad.

En fin. Sin mas comentarios.

 

Un , bemeuve, delante de mi. Va pisando huevos. Me digo: “vale, va con precaución“. Pasamos el tunel de Alfonso XIII bajo López de Hoyos. Seguimos pisando huevos. A la salida el semáforo se pone en rojo. El bemeuve se lo salta del tirón, a su velocidad, tan ricamente. Se echa a la derecha y aparca encima de la acera. Me cago en la precaución. Se baja una pava, se va a la puerta trasera y saca al niño o niña para la guardería. Coño, después dicen que me cabreo. Pena de municipal de Coslada que la hubiera cazado en tamaña falta. Joder.

 

Leo en el diario gratuito 20 Minutos en su edición de , que “juzgan a una por matar a un fugitivo“. Profundizo en la noticia y resulta que la Audiencia Provincial a iniciado el juicio contra una agente de la Policía Nacional acusándola de homicidio imprudente por matar al copiloto de una furgoneta robada, interceptada por la policía de Coslada, que tras ser parada, emprendió la huida, primero por la calles de la localidad y posteriormente por la M-45, que parece ser que circulaba en dirección contraria y dando bandazos. La agente disparó su arma reglamentaria, una de las balas atravesó la puerta trasera dando al copiloto en la espalda y causándole la muerte. El fiscal pide una pena de dos años y seis meses de prisión para la policía.

Y me pregunto: ¿para qué cojones llevan armas las fuerzas y cuerpos de del estado? ¿Para vacilar? O sea, que un pollo que junto a un pavo conducen una furgoneta robada, que se les da el alto y ellos se dan a la fuga, que conducen a toda leche por las calles de una ciudad, por dirección prohibida, dando bandazos a diestro y siniestro, le paras de un tiro porque es o ellos o el resto de gente que no tiene culpa de lo que pasa, y resulta que te juzgan por homicidio. ¡Ojo, que no ha disparado cualquier loco que pasaba por allí y, como en el antiguo oeste, ha sacado su revolver y se ha liado a tiros, no! ¡Coño que era la policía! ¡Qué había que parar a esos hijos de puta antes de que se cargaran a alguien por el camino!

Pues no, eso no es así. Ahora ya no sabe uno quienes son los buenos y quienes los malos, porque parece ser que la mala a sido la agente de policía por utilizar los medios que tenía a su disposición. Eso sin contar con que es más que probable que sus disparos fueran dirigidos a las ruedas, pero a la velocidad que irían me imagino que la puntería no debe ser mucha. Pero igual que los policías saben que se juegan diariamente en sus ocupaciones, los también deberían saber lo que se juegan. Es como el torero, que cuando sale a la plaza ya sabe que le puede pillar el toro. Y si le pilla no vale decir “qué toro más hijo puta”. El toro no estaba allí por su propia voluntad, estaba porque tenía que estar y no puede dejar que lo toreen así como así.

Los chorizos cuando hacen de las suyas ya saben a lo que se exponen, y la policía está ahí porque tiene que estar, porque tienen que velar por nuestra seguridad.

 

Me siento un rato en un banco de la Plz. de de y me quedo observando el panorama. Un compendio de gente que forma el decorado. Nada más tomar asiento veo pasar una rubia, tacones, pantalón ajustado, mareando la mierda. En el banco de al lado encuentro a uno de los denominados “sin techo“, aunque no es cierto, tienen un bonito techo de polución sobre sus cabezas. Intenta dormitar al calor del sol de la mañana, se mueve a un lado y otro buscando la posición más cómoda. Como yo los domingos a la hora de la siesta. La busco en el sillón, mi sillón, frente al televisor. Pero su película es mejor, más real, más de la vida.

En otro banco más allá una pareja de sudamericanos se hacen arrumacos y descansan tranquílamente. ¿Turistas? ¿Emigrantes en su día libre o sólo en su mañana libre? Un jubilado lee frente a ellos en otro banco más. Todo paz. Todo tranquilidad. Eso si nos olvidamos del . El tráfico rodea la plaza por todos lados. Es una isla en el mar de coches. En pleno centro de Madrid. Suave sol de primavera, ligera brisa, un libro del jodío Pérez-Reverte. Es que es un cachondo el tío. Cómo escribe.

Ahora me doy cuenta del cincuentón allá enfrente, vestido de negro, movil a la oreja y pechera de la camisa desabotonada, tomando el sol y cogiendo colorcillo. Le va a quedar pintado un triángulo casi perfecto en ese pecho varonil.

De pronto aparece a caballo, tacatá, tacatá, un nacional. Se dirige a un extranjero moreno cercano al pintor de pecho. Desde el caballo le pide la documentación. Parece en regla, porque le deja ir. Echa a otros que en otro banco tienen un carro de esos de hipermercado. Debe ser que está prohibido estacionar carros en la plaza.

Lo siguiente me deja patidifuso. Se dirige a un fulano que está leyendo un libro tan ricamente, le da las riendas del caballo para que se lo sujete, se adentra en los mares de cesped de la plaza y reclama a los tumbados nadando en ese mar que allí no se puede nadar, que sólo se permite sentarse en el flotador. Vuelve, recoge su caballo, supongo que agradece al ciudadano la ayuda prestada y se va con su compañero vaquero, que acaba de llegar de dar una paseito por la zona, a seguir pidiendo más documentaciones, a decirle al del banco de al lado que no se puede dormir, que no son horas, cojones.

Mientras me retiro veo a mi vecino bostezando el sueño que no le han dejado hacer.

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