Como se espera cada vez que tenemos un puente largo, unas vacaciones, en Semana Santa, etc., los privilegiados controladores aéreos se ponen de huelga de una manera u otra: enfermos masivos o huelga de celo. Esta vez a tocado lo primero: bajas masivas por enfermedad, pero sin justificante médico que lo apoye.  La consecuencia es el espacio aéreo español cerrado, miles de personas abandonadas en los aeropuertos, cancelaciones masivas de reservas hoteleras, turistas que no vienen y que provocan que en una de las peores crisis de nuestro país se agrave con perdidas millonarias. Pero ellos erre que erre, a lo suyo, a arañar todo lo que podamos , que con 200.000 euros añuales no podemos vivir.

Pero esta vez les ha salido el tiro por la culata, otra vez. La última vez que quisieron secuestrar al país: pasaron de currar 1200 horas a hacerlo por más de 1600 y pasaron de cobrar de 300.000 a 900.000 euros con las horas extra a cobrar 200.000 euros. Ahora, aunque algún partido se empeñe en decir primero que si el no tenía previsto que esto pudiera pasar y, precisamente porque lo tenía previsto, el viernes aprobó en Consejo de Ministros uno de los puntos más esenciales: el que permitía al gobierno el poner bajo orden militar su función en caso de necesidad. Eso es lo que ha salvado el problema en 24 horas. Después se han empeñado en acusar al gobierno de provocar el paro por aprobar esas medidas. Está claro que iban a aprovechar el puente más largo del año para hacer algo, y lo que hizo el gobierno fue parapetarse para contrarrestar, con la ley en la mano, el problema que se estaba casi seguro que se iba a producir. Porque toda España sabía que lo iban a hacer de nuevo. Bueno, toda España no; los señores de no sabían nada. Previsores que son.

Ahora lo que tenían es que juzgarlos y hacerles pagar las indemnizaciones que han provocado. Que para paliar las pérdidas millonarias paguen con multas lo que han hecho. Que les den donde más les duele, en el sueldo. El despedirlos, con la pasta que llevan ganada durante todos estos años atrás, están a cubierto, pero si les hacemos pagar con su sueldo todo esto es posible que para la próxima se lo piensen.

 

Hay montado un lío gordo con el secuestro por parte de unos piratas del siglo XXI del pesquero vasco Alakrana. A poco de ser secuestrado se consigue detener a dos de los piratas. Y ahí es, aunque parezca mentira, donde se jode la cosa.

Estos nuevos piratas se dedican a secuestrar barcos, pedir rescates generosos y, una vez conseguido, soltar el barco en cuestión. Pero esta vez algo salió mal y dos de los suyos son detenidos por las autoridades españolas y conducidos a la Audiencia Nacional. Y eso, claro, a los piratas que quedan allí no les gusta un pelo. Porque son sus colegas.

Continue reading »

Flickr

Sígueme en

© 2010 Diario de Whomples Suffusion theme by Sayontan Sinha