El problema de nunca acabar

Miles de palestinos cruzan la frontera con Egipto para evitar el bloqueo a que los tienen sometidos los israelíes. Van cosiguen alimentos y medicinas y se vuelven a su sitio, aunque algunos ya no pueden más e intentan sobrevivir en otro lado. Mientras esto sucede parece ser que Estados Unidos y Europa están preocupados por lo que está pasando. Me los imagina con cara de sorpresa, una mano apoyada en la mejilla y con la boca formando una O.

En vez de hacer algo decente, como por ejemplo obligar a Israel a cumplir las distintas resoluciones e impedir los desmanes humanitarios. Pero claro, es que ya sufrieron lo suyo y ahora hay que dejarles que lo hagan ellos con los demás. Que sí, que estamos de acuerdo todos (bueno, menos algunos descerebrados que niegan el holocausto) que aquello fue una canallada, pero también lo sufrieron gitanos, homosexuales y cualquiera que se opusiera a las ideas del tio del bigote. Pero eso no debía darles licencia de corso para hacer lo que les venga en gana.

Claro, que después de los años que llevamos así…

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