Las actas parlamentarias

Como me lo dejé para más adelante y hoy me he acordado voy a poner sólo una reflexión sobre el tema de las actas parlamentarias.

Resulta que en este país las actas de diputados son personales y ellos deciden si las dejan y cuándo hacerlo hasta que acabe la legislatura o se realicen elecciones anticipadas. Y digo yo que esto es un chollo que se han montado y además una incongruencia con  el sistema de elecciones que tenemos en España.

Aquí no votamos  a los candidatos, sino que votamos a unas listas cerradas que antes han confeccionado los partidos políticos según sus reglas internas. Entonces, cuando yo voto un partido estoy votando a una lista con unos determinados componentes. Por lo tanto, debería ser el propio partido responsable de confeccionar esa lista el propietario de cada una de las actas de diputado. Pues no, cada acta es personal y sólo decide sobre ella su propietario.

Claro que esto tiene que ser así, porque si no nos podríamos encontrar con un partido que selecciona para sus listas a determinadas personas y después de conseguidos los votos y actas necesarios cambiarlos por otros que le interesaran. Evidentemente esto cualquier partido en cualquier parte del mundo lo podría hacer la primera vez. El resto se comería los mocos, porque política y mentiras deben ser incompatibles. Pero en este país no sería así, y si no mirad cuantos alcaldes detenidos y acusados de corrupción son defendidos por sus vecinos e incluso llegando a sacar más votos en las siguientes elecciones, a las que se han vuelto a presentar porque con la velocidad que funciona la justicia aún no ha sido juzgado, por lo que prima la presunción de inocencia y es libre, mientras no haya ninguna sentencia en contra, de presentarse de nuevo a alcalde.

Visto lo visto es necesario que o bien sigamos aguantando como hasta ahora con actas personales o bien se cambie la ley de forma que las listas las elijamos los ciudadanos y de esta forma seamos los propios ciudadanos los dueños de esas actas, pudiendo reclamarlas a los usufructuarios en el momento que los ciudadanos lo creamos conveniente por medio de los mecanismos necesarios para ello.

Pero mientras, lo único que nos queda es el recurso del pataleo, aguantar ver como procesados por corrupción siguen en sus puestos y chupando del bote y no volver a votar, al menos, a esos chorizos de guante blanco.