Los piratas del Alakrana

Hay montado un lío gordo con el secuestro por parte de unos piratas del siglo XXI del pesquero vasco Alakrana. A poco de ser secuestrado se consigue detener a dos de los piratas. Y ahí es, aunque parezca mentira, donde se jode la cosa.

Estos nuevos piratas se dedican a secuestrar barcos, pedir rescates generosos y, una vez conseguido, soltar el barco en cuestión. Pero esta vez algo salió mal y dos de los suyos son detenidos por las autoridades españolas y conducidos a la Audiencia Nacional. Y eso, claro, a los piratas que quedan allí no les gusta un pelo. Porque son sus colegas.

Total que deciden que estos españolitos se pasan de listos, que ya están tardando en soltar a esos dos de los suyos y también están tardando en soltar la guita, que ya van muchos días y se están hartando. Por eso deciden llevarse a tres marineros a tierra y obligan a otros a llamar a sus familias y decirles que a su vez les digan a las autoridades que suelten a sus compadres, les dicen que luchen, que la líen parda, que presionen para que se los lleven de vuelta al barco y que además las pasta que no sea en monedas, que prefierne los más manejables billetes. Y de paso unos cafes y unos chirritos.

Y claro, la cosa es muy, muy jodida, porque el que la Audiencia Nacional suelte a dos piratas por una negociación con criminales es complicado. Lo de la pasta vale, pero lo otro… Y las familias lo están pasando que ni te cuento. Vamos que no puedo ni imaginármelo, porque eso creo que no se puede imaginar, hay que vivirlo para sentirlo.

El caso es que yo lo que haría es soltar a los compinches y llevarselos haste el mismo barco y darles la guita que piden. Una vez soltado el barco, con un seguimiento en condiciones para que no se pierdan, lanzarles un pepino de los gordos y a tomar por culo piratas y la madre que les trujo.

Pero yo no decido ni me juego nada, y así es más fácil.