¿Se pasó de frenada Pedro Sánchez?

Desde el fin del debate cara a cara de ayer entre Rajoy y Pedro Sánchez, e incluso antes de acabar este en las redes, lo principal del debate era que Pedro Sánchez había bajado al barro llamando indecente a Rajoy, que se había pasado de frenada llegando a la descalificación personal, que es barriobajero insultar de esa manera, que se pasó tres pueblos, vamos. Pero ¿de verdad fue así? Voy a analizar el calificativo que aplicó Sánchez a Rajoy a ver que sale.

En la Real Academia Española podemos ver su significado:

  • decente.

    (Del lat. decens, -entis).

    1. adj. Honesto, justo.

    4. adj. Digno, que obra dignamente.

Dejo dos de las acepciones que más vienen al caso sobre “decente“. Evidentemente “indecente” sería lo contrario, es decir:

  • indecente.

    1. adj. Deshonesto, injusto.

    4. adj. Indigno, que no obra dignamente.

¿Fue honesto y digno Rajoy al declarar el 25 de enero de 2013 no recordar cuando fue la última vez que habló con Bárcenas cuando el 18 de enero, una semana antes, le había mandado el famoso SMS “Luis. Lo entiendo. Sé fuerte.“?

¿Fue honesto cuando no le quedó más opción que comparecer en el Congreso tras la publicación de los SMS por parte del El Mundo y declarar “no voy a dimitir porque no me considero culpable“?

¿Fue honesto y digno cuando dicha comparecencia la hace un 1 de agosto, con los españoles saliendo de vacaciones (cuantos menos le escucharan mejor)?

¿Fue digno, quizá honesto sí, porque mostró su cara dictatorial, cuando en el último debate de la nación de esta legislatura le lanzó a Sánchez desde la tribuna del Congreso, no en un debate televisivo, un “no vuelva usted aquí a decir nada. Ha sido patético“? Y recuerdo a aquellos compañero del Sr. Rajoy y que hoy han tildado de chulo y macarra a Pedro Sánchez lo que dijo su Ministro de Sanidad, Antonio Alonso, tras este debate de la nación: “Rajoy fue sincero y descriptivo al tachar a Sánchez de patético“.

¿Fue honesto y digno cuando firmó como avalista para permitir a Bárcenas abrir su cuenta suiza en el Dresdner Bank?

¿Fue honesto y digno cuando, estando ya Francisco Camps imputado por el caso de los trajes dentro del caso Gurtel, le dedicó frases como:

Es un extraordinario dirigente, un político honrado que está en indefensión porque no sabe si se la acusa de algo. Tiene mi pleno apoyo” (19/02/2009)

Es una persona honrada y lo de los trajes no me lo creo” (23/04/2009)

Yo creo en tí. Y estaré detrás de ti, delante o al lado, me da igual” (02/06/2009)

caso por el que finalmente, y  aunque fue absuelto por un jurado popular por 5 votos contra 4, hubo de dimitir de sus cargos como presidente autonómico?

¿Fue honesto y digno cuando dijo de el ya condenado Jaume Matas, expresidente del gobierno de Baleares en dos ocasiones, imputado entonces:

Vamos a intentar hacer en España lo que Jaume y todos vosotros hicisteis en Baleares” (27/11/2004)

Aceptamos la baja de Matas. Le deseamos lo mejor, que se defienda y, si puede, demuestre su inocencia” (29/03/2010)

¿Fue honesto y digno Rajoy cuando alabó al condenado Carlos Fabra diciendo de él que “era un ciudadano y un político ejemplar“?

¿Fue honesto y digno Rajoy cuando tras enterarse por la prensa de la reunión de un Rodrigo Rato, imputado, con su Ministro del Interior en su propio despacho del ministerio, declara que “las cosas de la seguridad hay que tomarselas muy en serio“?

Y sobre todo ¿fue digno y honesto cuando a Zapatero en plenas negociaciones para acabar con el terrorismo etarra, del que hoy prácticamente ya no se habla, le acusó nada menos que de haber traicionado a los muertos?

Hay mucho más, pero no terminaría nunca. Analizado así por encima, parece que Pedro Sánchez no se pasó de frenada, no dijo nada que no fuera verdad al declarar que no era un presidente decente. No fue ningún insulto, fue simplemente la constatación de un hecho.

Voy a dejar aquí unas palabras que le cojo prestadas a un compañero, Alberto:

Este es un país de hipócritas, mezquinos y mea pilas. Le puedes decir a alguien que ha robado, pero no que es un “ladrón“; le puedes decir que no cumple su palabra y que ha mentido, pero no que es un “mentiroso“; le puedes decir que no ha jugado limpio, que se ha financiado irregularmente y jugado en las campañas electorales con ventaja por financiación irregular, pero no se le puede llamar “deshonesto“.  Sinceramente ¿a que jugamos?