Coincidencias

Ayer miércoles 13 de octubre se produjeron varias incidencias curiosas:

Empiezan a salir de la mina San José, en Chile, los 33 mineros que quedaron atrapados desde hace casi 70 días, concretamente 69 días. El 6 de agosto de este año se produjo un derrumbamiento en la mina dejándolos atrapados. En los primeros momentos no se sabía si habría supervivientes, pero 17 días después, el 23 de agosto, los mineros logran hacer llegar a través de la sonda que ha introducido desde la superficie el equipo de rescate, una nota diciendo que se encuentran bien y todos vivos, 33, y que se encuentran en el refugio que existe en la mina y que disponía de lo necesario para unos dos días de alimentación. Según comentaban en la nota el agua de que disponían caía por un canalón del techo del refugio. Finalmente, como digo, ayer fueron sacados uno a uno desde el fondo de la mina sanos y salvos.  Otro 13 de octubre, pero de hace 38 años, fue al contrario de lo que ocurrió ayer. Un accidente de aviación en la Cordillera de Los Andes, iba a dejar con vida únicamente a 16 de los 40 pasajeros y 5 tripulantes que viajaban en él. Para sobrevivir tuvieron que alimentarse de la carne de sus propios amigos muertos. Curiosamente también estuvieron 70 días perdidos. Pertenecían a un equipo de rugby uruguayo que iba a disputar un partido contra un equipo chileno.  El mismo día en que unos tuvieron la suerte de volver a nacer, hace 38 años otros perecían.

Otra coincidencia que se produjo ayer: encuentran muerto a Antonio Puerta. Personaje que saltó a la fama por pegarle una paliza a un profesor llamado Jesús Neira dejándole pocos días después en estado comatoso porque este salió en defensa de una mujer que, presumiblemente, estaba recibiendo malos tratos. Pues bien, ayer precisamente hacía dos años que este profesor despertó del coma. El mismo día en que uno muere otro hace dos años también volvía a nacer.

La vida está llena de coincidencias.

Por cierto,  ayer, coincidiendo con todo lo anterior, ha muerto uno de los jugadores más queridos por los aficionados colchoneros de los años 80: Juan Carlos Arteche. El cáncer, contra el que luchó con todas sus fuerzas, finalmente pudo con él a los 53 años.  Defensa de los de antes, del fútbol de antes. Algunos dirían que era un cañero. Realmente era un central duro, como era el fútbol antes, de hombres. A las feministas les molestará eso, pero me da igual, era así. Descanse en paz.