Sana envidia

Y satisfacción también. El comportamiento de las aficiones del Villareal y el Celtic con motivo del partido que disputaron de la Liga de Campeones fue de lujo. Compartieron un paella gigante y después se fueron al fútbol. En el partido ganó el que ganó. Pero con el estómago lleno de granos (de arroz) se puede uno ir al fútbol con su hijo sin miedo a que un energúmeno la arme porque el crío o el padre llevan una camiseta del equipo rival.

Que cunda el ejemplo de estas aficiones.

Quique M. Martín

Técnico de hardware y entusiasta del software. En este blog hablo un poco de todo: informática, política, deporte, humor y cualquier cosa que se me ocurra.

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